Una visión alquímica de la Astrología

Actualizado: 19 abr

La simbología de la alquimia es un instrumento muy importante que otorga otra comprensión a la astrología humanística, como los mitos o los cuentos de hadas. Lxs alquimistas eran médicxs, químicxs, astrónomos y astrólogxs, entre otras cosas hasta el siglo XVIII, época en la que la alquimia y la química se separaron, lo mismo que la astrología y la astronomía. Esta separación de lo psíquico- físico, lo anímico- racional, el arriba- abajo produjo la disociación y la polarización de nuestra visión y forma de habitar todo lo que nos sucede. Así, todo lo que no está avalado por el pensamiento científico carece de valor real, desvalorizando el conocimiento simbólico, una perspectiva que integra.



La práctica de la alquimia buscaba profundamente la transformación de la naturaleza humana, percibida como imperfecta, y la libración de su potencial interno, no mediante la represión o la trascendencia, sino a través de la confrontación y la integración. Esta práctica no buscaba deshacerse de la sombra- aquellos aspectos más bajos de la pisque- más bien buscaba integrarla, unificarla.

"La sombra es la materia prima de la obra alquímica y a través de un proceso de despliegue individual, esta sombra puede ser transmutada creativamente"


Esta perspectiva es la que utiliza la Astrología Humanística cuando se realiza una interpretación de la carta natal, esa semilla que contiene en su naturaleza todo un potencial que ha de desarrollarse con un proceso de despliegue creativo. La carta natal, deja de ser vista como una mera descripción caracterológica, más bien representa una naturaleza imperfecta que está viva, en constante movimiento y que requiere de la responsabilidad del alquimista- persona- para activar, transmutar la materia prima disponible. No obstante, esta responsabilidad es compartida entre la persona y el cosmos, con la posibilidad de articular los diferentes niveles de la realidad, esto es lo que podemos llamar un cosmos unificado.


La astrología y la alquimia comparte la misma visión hermética del mundo; donde lo exterior y lo interior se reflejan el uno al otro y son partes indistinguibles en una única totalidad. Así, por ejemplo, el principio de Marte no está representado solamente por un planeta; se lo encuentra en la tierra también como el hierro, en el cuerpo humano como las glándulas renales, en la psique como el instinto agresivo y así sucesivamente.


El desarrollo de una visión de un cosmos unificado, entrecruzado de conexiones que forman infinitas imágenes arquetípicas era tan fundamental para la alquimia como para la astrología. De este modo, los metales sobre los cuales trabajan los alquimistas no son solamente sustancias reales sometidas a procesos de cocción; en ello se reflejan los planetas y los grandes procesos cósmicos. Si uno estaba transmutando el Plomo, estaba también transmutando a Saturno y a la vez estaba operando sobre los aspectos defensivos, oscuros, depresivos de la Naturaleza y de sí mismo.


Los conflictos que aparecen en los textos alquímicos- estas imperfecciones de la naturaleza son los conflictos que en astrología podemos ver representados como “aspectos”, los desequilibrios entre los elementos, es decir, no existe una Carta natal perfectamente armoniosa y no existe armonía perfecta en la Naturaleza.


"La visión de la alquimia en la astrología nos puede acercar a esa búsqueda de liberar toda la materia prima velada, reprimida, oscura <<en sombra>>, pero que nos conforma"

No son los aspectos fuertes, conscientes y adaptados de nuestra personalidad lo que nos brindan una transformación alquímica, sino aquellas partes más infantiles, vergonzosas, que despreciamos y ocultamos a los demás de nosotrxs mismxs.


Esa búsqueda de perfección y armonía se corresponde al acto alquímico en el que nos atrevemos a mirar e integrar la sombra sosteniendo los procesos necesarios para ello. Emerge así, otra mirada de nosotrxs y de nuestro entorno, una nueva forma de articular la realidad, que integra otros niveles de percepción, con mayor conexión, que acepta y aprecia y que habilita creaciones con materia prima esencial, no reconocida hasta ahora en nosotrxs.


Extracto del libro "La dinámica del inconsciente" de Liz Greene y Howard Sasportas.


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